El misterio de la tormenta de arena

Narrativa de frases cortas y de puntos y aparte; no se vaya a atragantar uno con mucha letra junta. Queda el texto, pues, ordenado cual poema, sin rima, pero en cuasi estrofas. Visualmente casi queda como un libro de poesía. Así, naturalmente, hay rapidez de lectura, y hasta se le puede quitar a uno el miedo al texto compacto. ¡Ah! y todo ello en una especie de Comic Sans, todo sea por hacer las letras simpáticas.

Cuidado que aquí hay récord, una línea con solo una palabra.

Aligeran, aún más, el texto profusas ilustraciones, eso sí, muy suculentas (no le van a la zaga a los sabrosos llorentinos).

Más tedioso se hace leer las partes con texto bilingüe, en donde lees dos veces las cosas, en español-italiano, italiano-español; aunque para iniciarse en el idioma igual resulta útil, eso sí, italiano chapurreado.

Y aprendemos a escribir bien explanada, de tantas veces que lo ponen. También da para aprender cuatro palabras en italiano, lo cual ya es un comienzo.

Un tema muy bien tratado es la “obligación” de tener que hacer lo que hace tu grupo.

Cuentos para entender el mundo

Cuentos para entender el mundo.

Unos cuentos que empiezan muy fuerte, el primero ya es demoledor.

Te los tienes que leer todos, pero los más valiosos son: Las estrellas de mar, el clasiquísimo La rana y el escorpión, La rosa y el sapo, El padre, el hijo y el burro, y La paz perfecta.

Una especie de libro de autoayuda, con las pildoritas del tratamiento en forma de cuento, con su moralina y efectos secundarios (causa reflexión sobre lo que acabas de leer). Tienen el poder, la virtud, de hacerte meditar y algunos proporcionan imágenes muy potentes, como el relato La paz perfecta. Filosofía en cuentos y fábulas sobre los que el autor recomienda pensar. Una obra que ha tenido mucho éxito entre el público infantil, pero que estaría más bien destinada al adulto.

¿Qué seré?

Antes, se les hacía a los niños la pregunta: “¿Y qué te gustaría ser de mayor?”, como signo de esos tiempos, este libro; guía de las salidas laborales de la época. Creo que todas las profesiones aún son accesibles, hasta la de cura. ¡Y dice el libro que todas son divertidas!