UN VIKINGO EN EL JARDÍN. (1988), Annie M. G. Schmidt

“TÍA PATENTE ES una señora decente que vive en una casa decente situada en una calle decente. En la parte de atrás hay un jardín decente.
¿Quién iba a decir que en un jardín tan decente y bien cuidado iba a suceder algo tan extraño?¿Y quién iba a decir que tía Patente iba a hospedar en su decente habitación de huéspedes a un individuo tan extraño?
Tía Patente no es una persona que se ponga fácilmente nerviosa, se desmaye enseguida o empiece a chillar de miedo. No, al contrario; es una mujer con mucho carácter. Su lema preferido es “la vida es fácil si uno hace lo debido”. Y ahora, queridos amigos, veremos cómo tía Patente aplica este lema en sus aventuras.
–¡Qué lata! –dijo tía Patente–. Me gustaría plantar unos perales en mi jardín, pero no hay manera de encontrar un buen jardinero. Así es la gente de hoy en día: cuando necesitas de veras a alguien, no hay forma humana de encontrarlo. Pero no importa. Lo haré yo misma. Aunque sea una mujer débil, puedo plantar unos perales yo sola…

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